Quince días entre Bali y Gili Air, con escala doble en Dubái y Singapur. Esto es lo que aprendimos sobre rutas, precios reales, errores que evitar y por qué algunos sitios famosos se quedan muy lejos de la foto.
Bali parece pequeña en el mapa, pero el tráfico la convierte en una isla larga. Hacer Ubud, el sur (Uluwatu o Canggu), Nusa Penida y las Gili en menos de dos semanas obliga a moverse demasiado y a pasar más tiempo en coche que pisando templos o playas.
Con 15 días hay margen para repetir restaurante, tener un día de fast boat sin prisas, dormir en tres zonas distintas y dedicar una jornada completa a Nusa Penida sin tener que decidir entre Kelingking y Broken Beach. También hay margen para los imprevistos: una excursión que se cancela por marejada, un día de tormenta tropical o el atasco de dos horas que aparece sin avisar.
Si vas con pareja o en grupo de cuatro, este itinerario funciona bien. Si viajas solo o con mochila, aligera transportes privados y sustituye fast boat por scooter en Ubud.
Indonesia exige Visa on Arrival (VoA) para estancias turísticas. Se paga al llegar al aeropuerto Ngurah Rai (alrededor de 500.000 IDR, unos 30 €) y permite hasta 30 días, prorrogables otros 30. Se puede tramitar online con e-VoA antes del vuelo y ahorra cola en inmigración. Pasaporte con vigencia mínima de seis meses y al menos una página en blanco.
La estación seca va de mayo a octubre. Julio y agosto son los meses más estables pero también los más saturados, con precios más altos y tráfico denso en Ubud, Canggu y Uluwatu. Junio y septiembre son el equilibrio razonable: calor más llevadero, menos lluvia y precios algo más bajos.
De noviembre a marzo cae la temporada húmeda. No llueve todo el día, pero los chaparrones tropicales pueden cancelar fast boats y arruinar excursiones a Nusa Penida. Si viajas en esa franja, mete margen en el calendario.
No hay vuelo directo desde España. Las opciones más cómodas son Emirates con escala en Dubái o Singapore Airlines vía Singapur. En nuestro caso volamos desde Bilbao con doble escala (Dubái y Singapur) y acumulamos cerca de 30 horas puerta a puerta contando traslados.
Recomendamos elegir vuelos que aterricen en Denpasar a primera hora. Los aterrizajes nocturnos te dejan a merced del tráfico y de los taxis chárter del aeropuerto.
La rupia indonesia se mueve sobre 17.000 IDR por euro. La regla práctica: divide el precio entre 17 y obtienes el coste aproximado en euros. Lleva billetes pequeños (10.000, 20.000, 50.000 IDR) para taxis, mercados y propinas, y reserva los billetes grandes para hoteles y restaurantes.
Cambia al llegar al aeropuerto solo lo justo para el primer día. Las casas de cambio de Ubud, Seminyak y Canggu suelen dar mejor tipo. Evita los cajeros pegados a chiringuitos turísticos y desconfía de cualquier oficina sin tarifas en cartel.
Telkomsel y XL son las dos operadoras con mejor cobertura. Una SIM con 25-30 GB cuesta entre 100.000 y 200.000 IDR. Cómprala a la salida del aeropuerto, donde te la activan al momento. La cobertura es buena en zonas turísticas; flojea en interior de Nusa Penida y en algunos puntos del norte.
No hay vacunas obligatorias para entrar desde Europa, pero conviene tener al día tétanos, hepatitis A y tifoidea. El dengue es real: usa repelente con DEET superior al 20 %, duerme con mosquitera siempre que esté disponible y revisa los rincones húmedos del baño.
Contrata seguro de viaje con cobertura médica amplia y repatriación. La sanidad privada en Bali tiene buenos centros (BIMC, Siloam) pero cobra en euros y al contado. Para una urgencia razonable cuenta con 300-500 € de adelanto.
Se conduce por la izquierda, herencia británica. El tráfico de Ubud y Denpasar es caótico incluso para conductores experimentados. Si no tienes mano con scooter, no es el sitio para aprender.
En los baños, el papel higiénico va a la papelera, no al inodoro. Lleva siempre un rollo en la mochila porque muchos baños públicos solo tienen «chorrito» (bidé manual) y nada más. Y compra desinfectante de manos al llegar.
Esta es la ruta que hicimos, pensada para combinar dos islas (Bali y Gili Air), un tour a Nusa Penida y tres zonas de alojamiento distintas en Bali sin volverse loco con los traslados.
| Día | Etapa | Dónde dormir |
|---|---|---|
| 1 | Bilbao → Dubái | Vuelo / escala larga |
| 2 | Dubái → Singapur → Bali | Tránsito Changi |
| 3 | Llegada Denpasar y traslado a Padangbai | Padangbai |
| 4 | Fast boat Padangbai → Gili Air | Gili Air |
| 5 | Gili Air completo | Gili Air |
| 6 | Gili Air → Ubud | Ubud (Natya Resort) |
| 7 | Ubud: Monkey Forest, Tirta Empul, Gunung Kawi | Ubud |
| 8 | Ubud: Tegalalang y plantación de café | Ubud |
| 9 | Excursión templo Lempuyang | Ubud |
| 10 | Tour Nusa Penida (oeste) | Ubud o Sanur |
| 11 | Traslado al sur: Sanur o directo Kuta | Kuta / Seminyak |
| 12 | Seminyak: playa, restaurantes, masajes | Seminyak |
| 13 | Uluwatu: templo, Kecak, Padang Padang | Uluwatu o Kuta |
| 14 | Playas del sur: Dreamland, Melasti, Bingin | Kuta / Seminyak |
| 15 | Compras de última hora y vuelo de regreso | Vuelo |
El orden no es casual. Empezar por Gili Air en lugar de cerrar allí evita que un fast boat cancelado por mar gruesa te deje fuera del vuelo de vuelta. Y dejar Uluwatu para el final permite terminar el viaje cerca del aeropuerto.
Bizkaibus tiene línea directa al aeropuerto de Loiu desde Bilbao. Si tu vuelo sale de madrugada, la frecuencia funciona, pero conviene reservar margen porque el primer autobús de la mañana puede ir lleno en temporada alta.
La escala en Dubái aterriza en pleno calor de tarde. A las 22:00 todavía hay 38-40 °C y la humedad pega como una pared. Si tienes seis horas o más, salir al Zoco del Oro está bien, pero el acoso de los vendedores es constante: precio, café gratis, «amigo, mira mira». Camina sin parar y no contestes.
Lo único realmente recomendable de la escala es probar el chocolate de Dubái (el viral con kataifi y crema de pistacho) en cualquier supermercado del aeropuerto. Sale más barato que en las tiendas turísticas.
Changi es un aeropuerto agradable para hacer tránsito largo: tiene jardines interiores, zonas de descanso gratuitas y duchas. Si la escala supera las cuatro horas, vale la pena bajar a las salas inferiores y estirar las piernas.
Aterrizar en Ngurah Rai (Denpasar) es la primera prueba real. Inmigración va lenta incluso con e-VoA, y al salir te encuentras la primera selva de taxistas. Hay tarifas oficiales de taxi en cartel a la salida (busca el mostrador de taxi del aeropuerto). Negocia siempre antes de subir si no usas Grab.
El traslado al puerto de Padangbai, en el este de la isla, dura entre 90 minutos y 2 horas según tráfico. Precio razonable: 350.000 a 500.000 IDR. Si vas a tomar el fast boat al día siguiente, dormir cerca del puerto ahorra un madrugón muy duro tras el jet lag.
Padangbai es un pueblo pesquero pequeño. No es bonito en sentido turístico, pero tiene varios warungs decentes para cenar barato y un par de hoteles familiares cómodos. Aquí presenciamos un atropello con fuga sobre las 14:10 frente al puerto, así que cuidado al cruzar la calle: el tráfico no respeta peatones.
Hicimos la ruta con Ekajaya. La salida desde Padangbai es caótica: gente sin orden, equipaje a la intemperie y trabajadores cargando todo a pulso al barco. La travesía pasa por Bias Munjul (Nusa Penida) y Panida antes de llegar a Gili Air. Total: alrededor de 2 horas con mar normal.
Tres consejos prácticos antes de subir:
El aire acondicionado del barco que tomamos era Hitachi con refrigerante R407C. Suena absurdo apuntarlo, pero el detalle importa: los barcos peor mantenidos echan vapor caliente y conviertes el trayecto en sauna.
Gili Air es una isla sin coches ni motos. Solo bicicletas y carros tirados por caballos (cidomo). Se rodea entera en bici en menos de dos horas a ritmo turista, parando a fotografiar y a beber coco.
El plan razonable de dos días: una jornada de playa lenta en la costa este (tumbonas gratuitas si consumes en el chiringuito, agua transparente y snorkel sencillo desde la orilla) y una segunda jornada combinando la costa oeste para el atardecer en pufs con coco frío y un masaje balinés en cualquier spa de la calle interior.
Para cenar, Italy Pizza & Cucina hace pasta casera y pizza decente, aunque echa demasiado queso. Es la mejor cocina italiana de Gili Air y se llena pronto en temporada.
Cuando hay marejada, las navieras cancelan salidas sin avisar con horas. Si tu vuelo internacional sale al día siguiente de Gili, no duermas en la isla la noche previa: vuelve a Bali con un día de margen.
Nos alojamos en Natya Resort. Tuvieron un error con la reserva inicial (habitación distinta a la confirmada) y lo resolvieron con upgrade automático sin discutir, lo cual dice bastante del hotel. Las habitaciones traen mosquitera de doble cobertura, jardín interior y el desayuno incluye cocina balinesa local junto a la opción occidental.
Si prefieres alternativas, busca en zona de Penestanan (más tranquila) o Nyuh Kuning (al sur del Monkey Forest, con menos tráfico). Evita la calle Hanoman en hora punta: el ruido de scooters no te deja dormir si la habitación da a la calle.
Entrada: 21 € por persona. Es un bosque sagrado de unas diez hectáreas con macacos que campan a sus anchas. La regla es simple: no llevar bolsas a la vista, ni gafas de sol enganchadas en la camiseta, ni botellas de agua sueltas. Te las quitan. Si llevas mochila, ciérrala con cremalleras visibles.
Lo bueno del Monkey Forest no son tanto los monos como el bosque en sí: troncos enormes, raíces sobre el río, escaleras de piedra y templos cubiertos de musgo. Un par de horas largas son suficientes.
Tirta Empul es el templo de las aguas sagradas. Ver a los locales hacer el ritual de purificación bajo los caños es interesante; participar como turista no aporta gran cosa si no vas con un guía que te explique el significado. Desde el aparcamiento se ve la antigua residencia de verano de Sukarno encima de la colina.
Gunung Kawi está a 15 minutos en coche de Tirta Empul, así que conviene combinarlos. Es un templo del siglo XI con monumentos tallados en la roca de un cañón. Bajan unos 270 escalones rodeados de arrozales. Subirlos de vuelta con calor y humedad es exigente: no es para todo el mundo.
Las terrazas de arroz de Tegalalang son la postal clásica de Ubud. Tiene varias zonas con entradas independientes: cada portón cobra entre 30.000 y 75.000 IDR y al final acumulas fácilmente 200.000 IDR en accesos. Lleva calzado antideslizante: las pasarelas de bambú son resbaladizas con humedad y los caminos de tierra entre niveles se ponen barrizosos tras un chaparrón.
De camino, casi cualquier conductor para en una «plantación de café» para vender Kopi Luwak. Algunas son honestas, otras son tiendas disfrazadas. Si te interesa el café, pide ver los granos sin tostar y la cocina donde tuestan. El cacao 100 % en pastilla de 250 g cuesta unos 360.000 IDR (21 €) en las plantaciones serias.
El centro de Ubud tiene una sola calle que cruza todo. A las 16:00 puedes tardar 40 minutos en hacer 1,5 km. Planifica las visitas: arrozales y templos por la mañana, vuelta al hotel a comer y siesta, y centro caminando a partir de las 18:00 cuando baja el ritmo.
The Legend Cafe es uno de los mejores warungs del centro: 24 € en total para cuatro personas con Nasi Goreng, Mie Goreng, Satay de pollo y zumos. Sirven raciones generosas y la cocina abierta deja ver cómo trabajan.
Lempuyang es el templo más fotografiado de Bali gracias al efecto espejo entre las dos puertas partidas. La realidad sobre el terreno es muy distinta a la foto:
Veredicto sincero: si tu prioridad es la foto para Instagram, asume el madrugón y la cola. Si vas buscando una experiencia de templo real, hay opciones mucho mejores en la zona (Pura Besakih, Tirta Empul) y más cerca. Para nosotros, no compensó las seis horas de coche.
Nusa Penida es una isla al sureste de Bali. Para visitarla en un día se reserva un tour combinado fast boat + transporte en isla. Pagamos 3.600.000 IDR para 4 personas con Pura Bali Tour, todo incluido (transporte hotel-puerto, fast boat ida y vuelta, coche con conductor en la isla, comida y entradas).
El recorrido oeste es el más fotografiado: Kelingking Beach (el acantilado con forma de T-Rex), Broken Bay Cliff, Angel’s Billabong y Crystal Bay. Para bajar a la playa de Kelingking hay que descender una escalera de bambú y palos clavados en la pared del acantilado: 350 m verticales por un sendero con cuerda. Subir cuesta entre 45 minutos y 1 hora con calor de mediodía. Si tu rodilla no está fina, conténtate con el mirador.
Sí, pero con expectativas calibradas. Kelingking desde el mirador es uno de los paisajes más impactantes del archipiélago. Lo demás depende del día y de la cantidad de turistas. Para repetir, dormiríamos una noche en Nusa Penida y haríamos también el tour este (Atuh, Diamond Beach, Treehouse).
Sanur se vende como zona tranquila para parejas y familias. La realidad: la playa es estrecha, con marea baja muy plana y agua tirando a turbia. El paseo marítimo es agradable para correr al amanecer, pero la oferta gastronómica es limitada y los hoteles del rango medio que probamos tenían problemas de insectos en habitaciones del primer piso.
Si tu plan es una semana relax con piscina, Sanur funciona. Si buscas vida, mejor mover el alojamiento al sur (Seminyak, Canggu) o quedarte en Ubud.
Kuta es la zona más turística y, para muchos, la menos atractiva: tráfico denso, locales de fiesta y aceras incómodas. Pero tiene la ventaja de estar a 15 minutos del aeropuerto y tiene la mejor gastronomía a pie de calle del sur.
Seminyak es la versión adulta de Kuta: restaurantes con buen producto, beach clubs (Potato Head, Ku De Ta) y tiendas de moda local. Cenamos en Villa Capri (Kuta) y se merece la cuenta: 1.385.450 IDR (≈ 81 €) los cuatro, con filetto, caprese y vino. Italiana premium con producto importado.
El templo de Uluwatu está colgado sobre un acantilado de 70 m frente al océano Índico. Se visita al final de la tarde para combinar la luz con la danza Kecak en el anfiteatro interior. Coste de la entrada general: alrededor de 50.000 IDR. La Kecak suma unos 150.000 IDR adicionales por persona.
Aviso real: los monos de Uluwatu roban gafas, gorras y móviles con destreza profesional. No es metáfora: hay vídeos en bucle de turistas perdiendo gafas de sol caras. Guarda todo lo que no necesites tener en la mano.
El sur de la península de Bukit concentra algunas de las mejores playas de Bali. Dreamland Beach tiene arena fina, oleaje fuerte y un ambiente más relajado que las playas urbanas. Comimos en D’land: 375.000 IDR por pizza, croissants y coco fresco. Cocina sencilla, vista directa al mar y servicio rápido.
Padang Padang Beach es pequeña, con acceso por una grieta entre rocas. Está bien una hora, no más: en temporada alta no hay sitio en la arena. Melasti Beach es más amplia y cómoda para pasar medio día con sombrillas y restaurante.
Penúltimo día tranquilo. Si te quedan ganas, repite playa en Bingin (acceso peatonal por escalones, ambiente surfero) o vuelve a Melasti. Aprovecha para masaje balinés (60 minutos rondan los 150.000-250.000 IDR en spa decente, frente a los 600.000 de los hoteles), algo de compra en mercado local y cena temprana.
Si quieres llevar algo de Bali sin caer en imanes de aeropuerto, lo más interesante: cacao puro en pastilla, café de plantación serio, sarongs de batik y ropa de algodón ligero. Negociar hasta la mitad del precio inicial es lo normal en mercado callejero; en tienda con precio en cartel, no se negocia.
Si duermes en Kuta o Seminyak, el aeropuerto está a 20-40 minutos según hora. Reserva el traslado la noche anterior con tu hotel o vía Grab. Llega al menos 3 horas antes en vuelo internacional: las colas de facturación con Singapore Airlines y Emirates se alargan en hora punta.
Antes de pasar control, deja una hora libre para el chocolate de Dubái de vuelta y algún cacao para regalar. Y si has llegado al aeropuerto con tiempo, las salas comunes tienen enchufes y wifi razonable.
De todas las cenas del viaje, estos cuatro merecen sitio en una guía honesta:
Estos son los precios reales pagados durante el viaje (cambio aproximado 1 € = 17.000 IDR). Sirven como referencia para estimar coste por persona en pareja con alojamiento medio-alto:
| Concepto | Precio (IDR) | Equivalencia (€) |
|---|---|---|
| Tour privado Ubud (día completo) | 823.000 | ≈ 48 € |
| Excursión Nusa Penida (4 personas, todo incluido) | 3.600.000 | ≈ 212 € |
| Cacao 100 % artesanal (250 g) | 360.000 | ≈ 21 € |
| Entrada Monkey Forest (por persona) | 360.000 | ≈ 21 € |
| Fruta del dragón en mercado local | 40.000 | ≈ 2,30 € |
| Taxi aeropuerto → Padangbai | 350.000-500.000 | ≈ 20-29 € |
| Cena en warung medio (4 personas) | 400.000 | ≈ 24 € |
| Cena italiana premium (4 personas) | 1.385.000 | ≈ 81 € |
| Masaje balinés (60 min, spa local) | 150.000-250.000 | ≈ 9-15 € |
| Danza Kecak Uluwatu | 150.000 | ≈ 9 € |
Con vuelos desde España con doble escala, alojamiento de gama media-alta, traslados privados, dos tours grandes (Nusa Penida y fast boat Gilis) y cenas variadas, el coste por persona se mueve entre 1.900 y 2.400 €. La gran horquilla la marcan los vuelos (1.000-1.300 €) y la temporada en la que viajas.
Con mochila, scooter y warungs, una pareja puede hacer estos mismos 15 días por debajo de 1.500 € por persona vuelos incluidos.
Repelente con DEET >20 %, agua siempre embotellada, Viatramina antes de cualquier fast boat y calzado antideslizante para arrozales y senderos.
Sarong obligatorio, hombros cubiertos, no pisar las ofrendas de canang sari y caminar en sentido horario alrededor de altares.
Negocia siempre antes de subir a un taxi sin contador. Grab y Gojek son la opción más limpia. Propinas de 200-250k IDR a un buen conductor.
Papel higiénico, billetes pequeños (10k, 20k, 50k IDR), botella reutilizable, crema solar mineral, bañador y camiseta de repuesto.
Bali no es la isla intocable de las fotos editadas, pero tampoco la trampa turística que pintan algunos vídeos virales. Es una isla viva, con tráfico complicado, templos auténticos, cocina que merece capítulo aparte y zonas tan turistificadas como otras todavía pegadas al ritmo del campo.
Quince días dan margen para conocerla bien sin agotarse. Mezclando Ubud, Gili Air y el sur, terminas con una imagen completa: la cultura hindú-balinesa, la jungla y los arrozales, el océano de Bukit y la vida tranquila de las Gili. Si te ahorras Lempuyang y bajas el listón en Sanur, el balance del viaje sale claramente positivo.
La pregunta que de verdad importa no es si Bali merece la pena, sino qué Bali quieres ver. Si vienes buscando la foto del espejo, te vas a llevar un cabreo. Si vienes a comer satay en un warung con luz de neón mientras suena el gamelan en el templo de al lado, te vas a llevar un viaje que recordarás bastante tiempo.